El reto del día sin quejas

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Se trata de no quejarse durante 24 horas. Si no te sale, no importa: es lo normal. No te quejes porque no te sale… ¡y vuelve a intentarlo! La mente nos lleva a veces por derroteros insistentemente derrotistas… ¿Aceptas el reto de evitar esta tendencia durante un día… o más?

La versión original del libro ‘Coaching personal’.

Nota: abajo, en la calle, suena con molesta reiteración el claxon de un coche y el autor de estas líneas ha estado a punto de… quejarse, pero no: practiquemos el día sin quejas, como si no hubiera coches ni molestias, sino solamente un bonito día de verano tras la ventana.

(La sugerencia y el cuadro, levemente modificado con fin de adaptarlo al mes de julio, pertenecen a Raquel del Rosario, bloguera de la revista Elle, quien a su vez cita como fuente a Pam Richardson, autora del libro Coaching personal, Parramón, Badalona, 2005, 160 págs.)

El mirar ansioso y el mirar agradecido: Coelho como ejemplo

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La gratitud es una forma de mirar la realidad.

I. Diferentes mirares

El mirar del ansioso es un mirar temeroso del porvenir. Entre las infinitas posibilidades que existen, su cerebro escoge las más pesimistas. No sólo eso: las imagina, las anticipa y las vive mentalmente, lo que negativiza su vida emocional y social. Hay psicólogos que creen que esta preocupación del ansioso no es esfermiza, sino un mecanismo de supervivencia: prever el peligro para poder prepararse y afrontarlo mejor. Pero hay que reconocer que así no es fácil vivir: la ansiedad hace perder el gusto por la vida.

Y hay algo más: lo que no hace el ansioso es recordar el momento pasado en que no había logrado alcanzar ciertas metas. Tampoco piensa demasiado en que pudo no haberlas alcanzado. Hubiera podido, por ejemplo, no superar una infancia triste, o no enamorar a la mujer o al hombre que deseaba, o no trabajar en aquello para lo que tenía vocación, o no haber escrito ningún libro, o formado una familia, o viajado, o hecho buenos amigos, o comprado el coche o la casa que le gustaban… Es decir, no hace recuento de lo que sí tiene y sigue en permanente tensión hacia lo que aún no ha conseguido o hacia lo que teme que llegue.

Esta sensación de falta o insatisfacción ha afectado también a personas hoy famosas que pudieron no haber sido eminentes, que temieron desaprovechar su vida o que alguna vez la consideraron carente de sentido, pero que, finalmente, consiguieron lo que les daba felicidad y, lejos de concentrarse temerosamente en el futuro, prefieren ahora examinar su realidad con gratitud. Y la gratitud (hacia la vida, las personas, Dios, la suerte o lo que cada uno considere oportuno agradecer) es una emoción que empapa el cerebro de optimismo.

Una de ellas es el escritor Paulo Coelho. En seguida hablaremos de él, pues tuvo un momento de ‘noche oscura’ en su vida que muchos, viendo su éxito actual, no sospecharían.

II. Paulo Coelho, resiliente

Antes de ocupar con sus libros las listas de los más vendidos en el New York Times, antes de tener 26 millones de seguidores en Facebook y 10 en Twitter, antes de ser el escritor brasileño más leído del mundo con su obra El alquimista, Paulo Coelho (n. Río de Janeiro, 1947) era un desconocido depresivo y con problemas para vivir de su talento. Superado todo eso, se convirtió en un escritor de ventas multimillonarias. Como sus ingresos. Un exitoso ejemplo de resiliencia o superación de las adversidades.

—Un pasado oscuro: «Su atapa punk —informa El País— quedó atrás. Los tres intentos de suicidio, narrados en algunos de sus libros a manera de memoria exorcista, las visitas al manicomio o el coqueteo con las sectas satánicas han sido sustituidos por una esmerada diplomacia que ha arrimado a su talento para llegar a enormes masas de lectores y acercarse a los 200 millones de libros vendidos en 170 países y traducidos a 80 idiomas».

—El Camino de Santiago, punto de inflexión: «Quien ha sido pecador, bien aprecia el beneficio de la penitencia. Cuando Coelho realizó parte del Camino, entre piedras, polvo y sutil murmullo de los ríos, sintió la llamada de dedicarse a la literatura. Pero no era entonces consciente de su propio embrujo para el fenómeno. Después del peregrinaje, llegó El alquimista —la obra brasileña más vendida de todos los tiempos— y sus récords pulverizados de autor best seller» (1).

Paulo Coelho en una imagen de 'La Voz de Galicia'.

Paulo Coelho en una imagen de ‘La Voz de Galicia’.

(1) J. Ruiz Mantilla, ‘El Camino, una y no más’, El País, 20 marzo 2015, p. 60.

Optimismo y enfermedad

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¿Descubriremos algún día un tema sobre el que Isaac Asimov (1920–1992) no escribiera nada?

Cuentos, novelas de ciencia ficción, libros de historia, ciencia y tecnología, electrónica, química, física, matemáticas, cosmología, paleontología, robótica, energía nuclear, una guía de la Biblia…

Y, además, Asimov tenía un gran sentido del humor, como demostró al publicar Las propiedades endocrónicas de la tiotimolina resublimada (no existe tal compuesto), confianza en las posibilidades de la humanidad gracias a los progresos de la ciencia y un optimismo que no le abandonó nunca… pese a saber que padecía sida, una enfermedad que contrajo como consecuencia de una transfusión sanguínea y que le acompañó durante nueve años.

(Facebook, 7 / marzo / 2015)