Cabeza de ratón

Conformarse con ser cabeza de ratón es poco ambicioso… ¡En el grupo de los últimos —parece clamar Deia, diario nacionalista vasco—, somos los primeros!

Muy bien… pero hay que recordar que ‘los resultados’ (en matemáticas, lengua y literatura, inglés o la asignatura que sea) no son lo único ni lo más importante. Importa sobre todo la libertad: la de cátedra, que deberían tener los profesores, la de elección de lengua vehicular, que debería garantizarse a los padres de familia, y la de los alumnos… para disentir, por ejemplo, del nacionalismo imperante en algunas escuelas. No hay ningún sistema educativo bueno ‘en resultados’ que atente contra las personas libres (1). Y de esta libertad se deriva la calidad de la educación.

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Portada del diario Deia el 29 de agosto de 2015.

Fui enviado, en cierta ocasión, a ‘cuidar’ un examen de geografía vasca: la profesora ausente era de León; su examen, un mapa que llegaba a Tudela, ciudad del reino de Navarra que, según creo recordar, no ha sido nunca vasca.

Pero ¿tiene usted dudas sobre la libertad educativa de la que se goza en algunas comunidades autónomas españolas? Pruebe a decir esto, si le dejan, en un centro escolar del País Vasco.

Desde luego, no me sorprendió la capacidad adaptativa de la profesora leonesa a la que sustituí: sencillamente, no quería problemas.

(1) No, tampoco en China. Ni en Cuba pese a la fama. Salir educado al mundo no es salir adoctrinado.

(Facebook, 29 / agosto / 2015)

Autopista soterrada👍, Gallardón loado👏

Juan Manuel de Prada en una imagen de eldiario.es.

Juan Manuel de Prada en una imagen de eldiario.es.

Supongamos que te llamas Juan Manuel de Prada y deseas elogiar a un alcalde de Madrid conocido por sus dispendios. ¿Te conformarás con un par de epítetos más o menos lucidos? No, señor: menos de una veintena te sabrá a poco. ¿Con destacar las cualidades profesionales del homenajeado? Desde luego que no: mejor hiperbolizarlas. ¿Con humanizar la descripción de su personalidad sugiriendo algún defecto de carácter que discuerde del conjunto? ¡En absoluto! ¡Por algo te llamas Juan Manuel de Prada y tienes fama de abnegado y genuflexo!

De modo que vayamos con el panegírico o lametazo (1). En primer lugar, ¿qué cosa tal hizo el mencionado alcalde para ser adulado por De Prada con tan rendido fervor? Atención:

«… es una de las obras de ingeniería pública más importantes que se recuerden.»

Muy bien. Como las calzadas romanas: nos vamos haciendo una idea. ¿Y demuestra esto algo para ti, De Prada? ¿Enfatizarías qué implica?

¡Seguro! Es nada menos que

«… la pasión política puesta al servicio del bien común;…»

Estamos, sin duda, ante un nuevo Churchill. Y, según tu ponderada opinión, ¿qué define la obra de este benefactor de la humanidad?

«…[es] la realización de un sueño que provoca pasmo.»

‘Pasmo’ escribes, De Prada, es decir, la admiración y el asombro que, por su extremosidad, ‘dejan como en suspenso la razón y el discurso’, según el Diccionario de la Real Academia Española. ¿Callarás, pues, ya que el éxtasis, pasmado, te enmudece? Vano afán preguntártelo, puesto que sigues:

«… esta obra ciclópea…»

Parece, ciertamente, que es imposible que el pasmo aminore en ti la verborrea del ensalzamiento a la que nos tienes acostumbrados. ¡Pero es que hay tanto que decir sobre la obra eximia de este alcalde que te faltarían páginas de ABC para ensartar motivos de celebración y halago! ¿Algo más, por lo tanto, sobre ella?

Sí, que al verla piensas que es

«… [una] desmesura [y el] proyecto de un visionario…»

Hay visionarios afectos de demencia, De Prada: ¿no habremos de distinguir a éste de ellos? ¿Qué pretende? ¿A dónde nos quiere llevar? ¿No será, quizá, hasta…?

«… la culminación de un loco empeño…»

¡Ascendamos, De Prada! ¡Avancemos hasta llegar arriba, jubilosos y empeñados, por loca que sea la subida o desmesurado el monte por culminar! Como Santa Teresa cuando dijo haber visto ‘un ángel de los muy subidos’, vamos, De Prada, de tu angelical mano al trance. Y este empeño, ¿en qué consiste? ¿Qué es o conlleva?

… [el] motor de salvación para una ciudad que estaba condenada al caos y la asfixia.

Seamos, por consiguiente, agradecidos con este salvífico nuevo mesías que nos rescata de tal caótica condena y de la apnea que sufriríamos si no gozásemos ahora de esta

«… obra de titanes…»

¡Modera, De Prada, tu entusiasmo, que cíclopes monoculares y titanes de Hesiodo andaban enfrentados y tu comparanza, de tan elevada, corre el riesgo de incurrir en antítesis destructiva! ¿No será, empero, más real que mitológica la obra de este prohombre que nos comentas? En efecto,

«… es la plasmación más evidente de cómo la ambición humana puede remover obstáculos y contrariedades para realizarse plenamente, …»

Eso es. Y ¿quién podría discutir esta evidencia? ¿Frente a quién se ha instituido la remoción de obstáculos y contrariedades de este ambicioso sin par?

«… frente a la desconfianza de los escépticos y las zancadillas de los mezquinos.»

¡Bravo, De Prada! ¡Zurremos, aliteradamente, a quienes, cenizos, zólo ven motivos para la zozobra en el dispendio cauzado a la ciudad por este César visionario escépticamente zancadilleado!

Obras del soterramiento de la M-30 en 2006 (imagen de espormadrid.es).

Obras del soterramiento de la M-30 en 2006 (imagen de espormadrid.es).

Por ventura, ¿no será también comparable la emoción que te causa su obra, a la vez ciclópea y titánica y quizá también hercúlea y sansónica—, con la que sentiste una vez en el cine… con aquella película…? ¿Cuál era el título? Mmm, no sé… ¡Ayúdanos, De Prada, tú que sabes de esto como tertuliano que fuiste de Garci y presentador ‘intereconómico’ de Lágrimas en la lluvia! ¡Acude presto en nuestro auxilio! ¿A qué cinematográfico ejemplo podría asemejarse la labor de este hombre insigne?

«… Cuando uno recorre en su coche…»

¡No va a ser en la canoa de otro, De Prada!

«… los túneles que acaban de ser abiertos en el subsuelo de Madrid siente una emoción de la misma índole que Patricia Neal en…»

Te has comido una coma después de ‘Madrid’. Aparte de esto, ¿es posible que Patricia Neal sea una emoción? Debe de ser una emoción patrocinada, entonces; algo así como ‘Emociones Patricia Neal: las mejores del cine’… ¿O es que querías decir, De Prada, ‘una emoción de la misma índole que la de Patricia Neal’?

«… el plano final de El manantial, cuando el ascensor la conduce hasta la azotea del edificio donde la aguarda el arquitecto Roark, interpretado por Gary Cooper.

Noqueados nos dejas, De Prada. No vimos ¡Qué grande es el cine! el día que Patricia Neal subió a esa azotea y no acertamos a determinar el parecido de su emoción con la que te ocasiona conducir por los nuevos túneles de la M-30. Apuntamos, no obstante, que suele ser un gesto de delicadeza hacia el lector no hacer comparaciones tan extremosas en sus términos que los lectores no sepan qué enigmático busilis como tú escribirías, De Prada permite asociarlos o compararlos. ¿O es que solamente era un alarde de erudición cinéfila para pasmarnos y/o dejarmos con el juicio en suspenso?

'El manantial' de King Vidor.

‘El manantial’ de King Vidor.

No respondas, De Prada. Insiste sin más…

«La pasión que lo incendia [a este hombre tan singular, alcalde y tunelador de Madrid] es de una naturaleza similar a la que abrasa…»

¡Comparar a un incendiado con un abrasado! Nos inflamas con el calor de estas imágenes… ¿Será por la azotea? ¿Era de día y pegaba el sol? No nos lo aclaras.

«… al personaje que Gary Cooper encarnaba en la película de King Vidor.»

Sinceramente, De Prada: nos lías. ¡Ya estábamos identificados con la emoción ‘Patricia Neal’ o la emoción de Patricia Neal y ahora resulta que lo que pretendías era hablar de la pasión que hace arder a Gary Cooper, cual arquitecto Roark, en la azotea de la última escena de la película El manantial! De una vez por todas, De Prada: ¿hablas de una emoción femenina o de una pasión masculina?

«Es la pasión del hombre dispuesto a transformar el mundo,…»

¡Qué alivio saberlo por fin!

«… dispuesto a remover los cimientos del mundo,…»

Como buen tunelador, claro: esta vez sí que entendemos el símil… porque es muy pedestre.

«… con tal de imponer su sueño.»

De Prada, nos asalta el bostezo. ¿Ahíto no estás ya de ensalzar?

«Ante una obra pública de semejante magnitud sólo resta rendirnos, apabullados.»

Rendidos y apabullados estamos, pero no por la autopista que mandó soterrar tu idolatrado primer edil sino por los excesos de tu encomio a un hombre humano, demasiado humano… por más que a ti te haya dado por encumbrarlo a unas alturas olímpicas.

¿Y cabrá que algo se oponga, según tú, a este dechado de virtudes y colmo de sublimidad? ¿Quizá el cieno, el fango, la mugre, la cochambre, el pringre, los espumarajos… incluso las cloacas? ¡Y pensar que hay quien se baña en ellas! ¡Qué asco!

«Mientras ellos [los críticos de izquierda] se entretenían removiendo de su pedestal estatuas ecuestres de Franco, Gallardón se afanaba salvando a Madrid del desahucio; mientras ellos chapoteaban en las cloacas del pasado, Gallardón enfilaba la proa hacia un océano de horizontes más anchos, hambriento de porvenir…»

¡Vaya gentuza! Pero ¿sólo a ellos censurarás, De Prada? Mira que ser alcalde suscita, frecuentemente, el bajuno rencor de los más necios en todos los bandos… No, no nos defraudas: tú tienes palos para todos. También te conturba

«… cierta derecha derecha enfangada en un energumenismo con densidad de mugre que lanza sus diatribas contra el alcalde de Madrid, incitando a la abstención en las próximas elecciones municipales.» (2)

Descríbemos con más detalle esas diatribas injustas. Su mugre, ¿es tan densa como la del energumenismo o menos?

«En esas diatribas se funden la mentira con espumarajos, la calumnia aderezada con sus ribetes de pringre, la zafiedad y el vilipendio.»

Conseguiste revolvernos el estómago, sí señor. ¡Aderezos con ribetes de pringue! Ignoramos qué cosa sea, pero suena asquerosa, verdaderamente. Y además nos gusta este juego de 5º de primaria: ¡palabras del mismo campo semántico! Hoy, palabras que inciten al vómito. Y el alumno De Prada, presuroso, a levantar la mano: ¡pringue, ribetes de mugre, chapoteos cloaqueños!

«Imagino que toda esa cochambre le resbalará a Gallardón como al mármol le resbalan la salpicaduras del cieno.»

Piedad, De Prada: estragados nos tienes el gusto, la vista y el olfato.

«Pero hay algo obsceno en ese intento de destruir al alcalde de Madrid; hay algo enanoide, sórdido, infrahumano, que repugna.»

No tanto como tus metáforas, De Prada. Por suerte, además, ya te tiene a ti el alcalde para combatir a los infieles. Lo que no sabemos es qué nos sorprende más, si las salpicaduras de cieno sobre el mármol o el lustre que tú le das al mármol alcaldesco.

«En Gallardón puede haber muchas cosas que no nos gustan;…»

¡No serán tantas cuando no se te ha escapado ninguna!

«Pero un hombre a quien anima una tan ilusionante pasión política…»

Del salón en el ángulo oscuro, sí…

«… merece seguir trabajando por el bien común, merece seguir soñando desmesuras.»

¡Pero qué…! ¡Será mientras tales desmesuras no sean como tus alabanzas, De Prada, y excedan la capacidad del bolsillo de los ciudadanos como tú excedes la de nuestra tan atormentada cabeza! ¿O es que cualquier megalomanía está justificada cuando uno es alcalde, conducator, césar, rey absolutista o presidente de RENFE? Tu propuesta es que no seamos cicateros y entreguemos las arcas del ayuntamiento a cualquier soñador desmesurado, ¿no, De Prada?, porque

«Hay quienes entienden la política como una cicatera navegación de cabotaje; y quienes, como Gallardón, levan anclas en pos de continentes que no figuran en el atlas, porque creen que basta imaginarlos para que dichos continentes existan.»

De Prada, en serio: es demasiado. ¿Qué desayunaste la mañana que escribiste esto? Quizá te pasaste con la dosis de ginseng…One-per-day es sólo una diaria, ¿entiendes?

Ginseng coreano: siempre con moderación.

Ginseng coreano: siempre con moderación.

«Sólo conseguiremos que las cosas que no nos gustan de Gallardón, o que sólo nos gustan a medias,…»

¡Quiero esos dos listados para el lunes sin falta!

… se corrijan o atemperen si apostamos por el futuro.»

Ah, ¿es que no va a haber elecciones? ¡Aquí apostamos por que ningún alcalde, incluso si tú lo amas, pueda volver a soñar una sola desmesura con el dinero de los contribuyentes actuales o futuros! Y además se echa de menos otra coma después de ‘atemperen’.

¿Algo más que añadir como conclusión? ¡Por supuesto! Imposible sería que te resistieras a culminar tu loa con un final digno de ella:

«Dejemos que otros sigan chapoteando en las cloacas del pasado.»

Amén, De Prada. Sólo una preguntita: para expresar que Gallardón te gusta y que su autopista te parece estupenda, ¿no podrías habernos ahorrado esta sarta amodorrante de adulaciones y haber dicho, sencillamente, ‘Autopista soterrada 👍, Gallardón loado👏’? (3).

(1) Cfr. Juan manuel de Prada, ‘El alcalde de Madrid’, ABC, 21 / 4 / 2007, p. 5.

(2) Convocadas para el 27 de mayo de 2007.

(3) Alberto Ruiz-Gallardón fue alcalde de Madrid hasta el 22 de diciembre de 2011.

Mal tiempo con Rosa Regàs

El artículo de prensa es un género literario que exige algunas virtudes: estilo atractivo, acierto en la elección del tema, concisión… Cuando el autor posee estas virtudes, el lector de periódicos o revistas entra en conexión con sus inquietudes y la comunicación fluye: hay transmisión de una idea, quizá dos o tres, no muchas más.

Pero hay buenos escritores de libros que no lo son de artículos; escritores farragosos, incapaces de hacer la síntesis que un artículo requiere, o egocéntricos, que son los peores, porque sólo hablan —hasta provocar el bostezo— de sus muy menores cuitas e intereses.

Imagen de Rosa Regás en diarioinformacion.com

Rosa Regàs en una imagen de diarioinformacion.com

Rosa Regàs (n. Barcelona, 1933) ganó los 100 millones de pesetas concedidos por el premio Planeta en su quincuagésima edición —la de 2001— con una novela espantosa: La canción de Dorotea. Fue también directora de la Biblioteca Nacional en tiempos del gobierno de J. L. Rodríguez Zapatero. Ha sido distinguida con Orden de la Legión de Honor de la República Francesa y con la Cruz de San Jordi. Como articulista es, empero, difícil de entender: subordinadas interminables, sujetos discordantes de sus verbos, adjetivación estrambótica o inadecuada y, políticamente hablando, un sectarismo que resulta molesto por su falta de disimulo, es decir, por carecer de esa sutileza que caracteriza a los escritores que, siendo partidarios de cualquier ideología, se las ingenian para supeditarla a la literatura.

Ejemplifico: el 20 de julio de 2014, El Correo, diario del País Vasco, publicaba uno de los artículos de Rosa Regàs. Versaba sobre el tiempo atmosférico. ¿Asunto facilón? No para ella, capaz de alambicar hasta el tubo de un termómetro.

«Llevamos un año tan extraño —empezaba diciendo— desde el punto de vista meteorológico,…»

Esto es un principio de prosa antiliteraria, funcionarial, como si un político dijera: ‘Desde el punto de vista coyuntural…’ Y no se escribe así en un artículo de prensa que aspira a cierta belleza literaria.

«… con lluvias inesperadas, temperaturas constantes propias de otras estaciones,…»

¿Constantes las temperaturas? Será en el Sol.

«… o sequías que no presagiaban los calores que esperábamos…»

¿Pueden las sequías presagiar o dejar de presagiar algo? Y, si hay sequía, ¿no es que ya hace calor? Y ¿por qué una sequía no presagia un calor que se espera? ¿Qué es todo esto? ¡El tiempo no es tan raro, pero lo parece cuando Rosa lo describe!

«… y deseábamos con tanta pasión esos largos atardeceres de principios de verano con el canto de los pájaros llenando la bóveda de los cielos,…»

Dios mío, qué cursilada; y además ‘de los cielos’, en plan teológico; por otra parte, ‘desear con pasión’ es un tópico, como ‘saltaron todas las alarmas’ o ‘luctuoso suceso’, que ningún escritor debe utilizar.

«… que cuando de pronto nos han invadido los calores estivales…»

Más calor, el que antes dijo que no se presagiaba, cosa insólita tratándose del verano, sobre todo si había sequía… que no ‘presagia’ nada, pero ‘indica’ que el calor asolana los campos.

«… casi no hemos tenido conciencia de que finalmente había llegado el verano…»

‘Ha llegado’, querida, no ‘había’; además, ¿por qué dices que ‘casi’ no tenías conciencia de ese verano repentinamente sobrevenido si los calores te ‘invadían’, Rosa?

«… y hemos comenzado, como tenemos por costumbre, a hacer cábalas sobre un tiempo que no es el normal…»

¿La invasión de calor en verano? Normalísima; lo que no es normal es decir ‘el normal’ sin añadir ‘en esta época’ o una fórmula parecida; y hay retorcimiento expresivo en estas frases y las siguientes.

«… y unas temperaturas que no se corresponden con las de otros años.»

Si no se corresponden es que han variado, pero antes, Rosa, dijiste que te sorprendían porque eran ‘constantes’… aunque aquí todo es hablar por hablar.

«Y sin embargo,… »

Se escribe ‘Y, sin embargo,’…

«… mirando los historiales meteorológicos del pasado,…»

¡’Historiales’!… hace falta ser pedante; por otra parte, no conozco ningún ‘historial’ del futuro; finalmente, ¿dónde has ido a consultarlos, Rosa? ¿A la Agencia Estatal de Meteorología?

«… comprobamos que más o menos siempre han sido lo mismo.»

¿Los historiales? Sí, trozos de papel o páginas de Internet con las temperaturas registradas: eso sí que no varía nunca; pero, por supuesto, no es esto lo que querías decir.

Es increíble: todo este rollo con los presagios, las sequías, las lluvias inesperadas, las temperaturas constantes, los calores que nos invaden, la bóveda de los cielos, las cábalas y los historiales… ¿para qué? Para nada: el tiempo es como antes. Y además explicado así: de un modo tan complicado, extraño, incoherente.

Escribir bien exige pensar antes, incluso mejor, lo que se va a escribir. O, a la contra: cuando primordialmente no se tienen las cosas claras en la cabeza, resulta imposible expresarlas con corrección por escrito.