Educación desnacionalizante

Los escolares vascos no recibirán en clase ninguna información sobre los símbolos nacionales españoles (1), pero sí, por supuesto, sobre los símbolos nacionalistas vascos. Por eso no es casualidad que yo tenga un libro de filosofía en el que hasta las fotos son (todas) vascas. ¡Ni una de Grecia! Las editoriales educativas buscan vender; si para ello deben halagar los oídos de las autoridades políticas de cada comunidad autónoma poniendo por escrito lo que éstas desean propagar, no dudan en hacerlo.

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Tuit de Deia en el que se informa sobre los vetos impuestos a los educadores vascos.

Pero los inquisidores se quedan cortos: para completar el sectarismo, deberían omitir también toda mención a los ríos nacionales, las carreteras nacionales y los museos nacionales.

(1) Informa Deia de lo que el Departamento de Educación del gobierno vasco ha vetado y dice:

«El significado de los símbolos nacionales (el himno, el escudo y la bandera), el derecho a la seguridad, el reto de las nuevas amenazas, la misión de las Fuerzas Armadas y los compromisos que España tiene con los organismos internacionales para la seguridad y la paz» (‘Los escolares vascos no darán en clase los símbolos nacionales‘, crónica de Idoia Alonso, 5 diciembre 2015).

Cuánta desvergüenza hay en evitar que los escolares reciban información sobre las nuevas amenazas a la seguridad mientras, de boquilla, se dice ‘luchar’ contra el yihadismo. ¿Empezando por la escuela? Ya se ve que no. No interesa. Tampoco hablar de nada que suene a español (el himno, el escudo y la bandera), ni del ejército y sus misiones, ni de la paz internacional. Esto es el nacionalismo: depurada hipocresía, censura educativa, omisión de lo que nos une mientras se elogia lo que nos separa… Y una traición a los ciudadanos, a quienes se deja intelectualmente inermes frente a una de las más grandes depravaciones del siglo XXI: el terrorismo.

Sin presiones, el independentismo decae

Cuando la gente deja de ser oprimida por la violencia y la propaganda, empieza a verse el auténtico apoyo que son capaces de concitar algunas ideologías.

Y la falta de entusiasmo que, sin esos factores siniestros, genera el independentismo nos hace preguntarnos, además, si alguna vez se ajustaron a la realidad los resultados electorales en Euskadi.

O, dicho de otro modo: si los vascos hubieran podido votar liberados de la presión del miedo, ¿habrían ganado los mismos partidos?

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Tuit de Deia, periódico nacionalista vasco, en el que se reconoce que el independentismo decae. Lo que Deia no dice es el motivo.

Cabeza de ratón

Conformarse con ser cabeza de ratón es poco ambicioso… ¡En el grupo de los últimos —parece clamar Deia, diario nacionalista vasco—, somos los primeros!

Muy bien… pero hay que recordar que ‘los resultados’ (en matemáticas, lengua y literatura, inglés o la asignatura que sea) no son lo único ni lo más importante. Importa sobre todo la libertad: la de cátedra, que deberían tener los profesores, la de elección de lengua vehicular, que debería garantizarse a los padres de familia, y la de los alumnos… para disentir, por ejemplo, del nacionalismo imperante en algunas escuelas. No hay ningún sistema educativo bueno ‘en resultados’ que atente contra las personas libres (1). Y de esta libertad se deriva la calidad de la educación.

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Portada del diario Deia el 29 de agosto de 2015.

Fui enviado, en cierta ocasión, a ‘cuidar’ un examen de geografía vasca: la profesora ausente era de León; su examen, un mapa que llegaba a Tudela, ciudad del reino de Navarra que, según creo recordar, no ha sido nunca vasca.

Pero ¿tiene usted dudas sobre la libertad educativa de la que se goza en algunas comunidades autónomas españolas? Pruebe a decir esto, si le dejan, en un centro escolar del País Vasco.

Desde luego, no me sorprendió la capacidad adaptativa de la profesora leonesa a la que sustituí: sencillamente, no quería problemas.

(1) No, tampoco en China. Ni en Cuba pese a la fama. Salir educado al mundo no es salir adoctrinado.

(Facebook, 29 / agosto / 2015)