Bilingüismo en el bachillerato

ignaciogonzalez17062014

Fotografía: ‘Libertad Digital’.

¿Educación bilingüe para bachilleres? Informa Libertad Digital de que así será en la Comunidad de Madrid, el próximo curso 2014-2015, como parte de un «currículo [‘plan de estudios’ antes de la neolengua de la LOGSE] que incluirá la historia y la cultura de los Estados Unidos y Gran Bretaña durante los siglos XX y XXI».

Mmm… ¿No sería más lógico estudiar los siglos XIX y XX? O, bien mirado, ¿por qué no el XVIII? En él están Samuel Johnson y Edmund Burke. ¿Y el XVII, que fue el de los dos John, Milton y Locke? ¡O el XVI, en el que vivieron Shakespeare, Christopher Marlowe y santo Tomás Moro!

No sigo, porque llegaríamos a Juan Sin Tierra, pero es que creo que la enseñanza de la cultura en lengua inglesa no debería restringirse a ‘lo último de lo último’, sino contener información sobre todas las épocas.

(Facebook, 19 / junio / 2014)

Maestros problema

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El profesor debe estar al servicio del alumno, especialmente en 2º de bachillerato.

¿Fue A. S. Neill, el fundador de la Summerhill School, el que habló de los ‘maestros problema’?

El maestro debe ser un ‘desfacedor’ de problemas en el aula, no su causante. Sobre todo en 2º de bachillerato, un curso apremiado por la necesidad de impartir todo el temario antes del examen de ingreso a la universidad, están de más los excesos de protagonismo del docente, el histrionismo y las ocurrencias; hay que ser práctico y ayudar al alumno a superar con éxito ese trámite, no entretenerle con otras cosas.

El alumno necesita saber qué debe estudiar, cómo hacerlo de la manera más rápida y eficaz y dedicar tiempo a su propósito de conseguir una buena nota sin ninguna interferencia adulta. Por muy fácil que después resulte, por muy alto que sea el porcentaje de aprobados, afrontar un examen general es siempre una experiencia estresante y no debemos aportar motivos de preocupación adicionales al adolescente que estudia.

Lo que está en juego no es sólo una calificación: es su vida. Cursar estudios de enfermería cuando se siente uno vocacionado para la medicina, o ser abogado en vez de fisioterapeuta, o ingeniero industrial en vez de arquitecto… son alternativas que afectan de lleno a la vida de una persona, no sólo a su profesión. Y, además de antipedagógico, es moralmente inaceptable que un educador interfiera en el camino de una persona hacia su auténtica vocación.

(Facebook, 13 / marzo / 2015)

La selectividad como prueba de madurez

La selectividad, o prueba de acceso a la universidad, se llama también en España ‘prueba de madurez’.

Madurez, sí, porque no se trata sólo de comprobar los conocimientos que un alumno tiene, sino de que éstos sean expresados de un modo acorde con la edad adulta en la que, a los 17 años, el alumno está a punto de ingresar.

Esto quiere decir de un modo culto, con respeto a la ortografía y a la sintaxis, pero también meditado, estudiado y asimilado por él mismo gracias, sobre todo, a las clases recibidas, al tiempo dedicado a la lectura y a las conversaciones mantenidas con sus profesores y con otros estudiantes.

(Facebook, 14 / marzo / 2015)

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Un típico examen de selectividad.

Contra la intolerancia, Kant

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El más famoso libro de Kant publicado en la colección ‘Sepan Cuántos…’ de la editorial Porrúa.

Dicen los padres de los terroristas tunecinos (1) que no sabían que sus hijos se habían radicalizado y piden ayuda para que Occidente evite que esto suceda a otros jóvenes del país.

Lo dicen ellos: se radicalizaron allí, no por Internet; allí mismo, en mezquitas de Túnez. ¿Será esto también una acusación ‘islamofóbica’? No parece. ¡No van a ser islamófobos hasta los mahometanos de religión y cultura!

Pero quiero aportar mi propia sugerencia de pedagogía neutralizante del yihadismo: contra la excitación de las bajas pasiones provocada por el fanatismo religioso, dos horas diarias de estudio de la Crítica de la razón pura de Kant… a fin de excitar más altas altas: la pasión de saber, la pasión de entender, la pasión de tolerar.

(Facebook, 21 /marzo / 2015)

(1) Del ataque al Museo Nacional del Bardo, 25 muertos, 18 de marzo de 2015.