El disfraz: ¿ocultador o develador?

Uno elige el disfraz, afirmó G. K . Chesterton, no para ocultarse, aunque eso parezca, sino para manifestar su yo, pues el disfraz oculta el rostro y el cuerpo, pero devela la intimidad: aquello a lo que a uno le gustaría parecerse o que, por alguna razón, íntimamente prefiere.

Y el Carnaval favorece una vez al año esta forma de trasgresión, que no es más que un paso, disimulado por las caretas y el vestido, hacia el otro lado de uno mismo. Esto es necesario: nos libera de nosotros mismos y nos permite jugar a ser otro, a ensayar facetas que también tenemos pero que habitualmente nos es difícil desarrollar. Por eso todo Carnaval es liberador: las fiesta, como excepción, es tan necesaria como la vida cotidiana.

¿Fue el semiólogo italiano Umberto Eco quien dijo que el Carnaval es «la ruptura simbólica del orden establecido»? Esta festiva confusión de los roles sociales es inherente al bullicio carnavalesco. Momentáneamente, que todo parezca revuelto… a fin de sentir luego, con la vuelta a la normalidad, un revovado gusto por la sobriedad y el orden.

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Ablación = Aberración

En el Día Mundial contra la Mutilación Genital Femenina, la ONU espera que esta repulsiva práctica termine en 2030. Muchos años nos parecen. Demasiados.

Es intolerable que la ablación exista y que sea justificada con pretextos religiosos, incluso por mujeres. La ablación es un delito y como tal debería ser considerado en la legislación internacional. Entendemos, no obstante, que sea difícil aplicarla.

Dos cosas se oponen a ello: la falta de aplicadores (la justicia, si no es ejercida, se queda en teoría) y el multiculturalismo, que es un grave error intelectual: todas las culturas tienen elementos inaceptables; la integración y el respeto mal entendidos llevan siempre a una culpable ‘no intromisión’. Pero cuando se trata de salvar a una niña de una atrocidad, ‘entrometerse’ para evitarlo es lo moral.

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(Imagen: Fundación Melior.)

Un energúmeno contra Rajoy

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Secuencia del vídeo de la agresión que ha publicado el Diario de Pontevedra.

Todo lo que los profesores intentamos hacer se viene abajo en días como hoy. El presidente del gobierno, agredido. Pero hay otras cosas que forman parte del mismo grupo de conductas: los parques, cada mañana, llenos de botellas de vodka y whisky vacías o estalladas; las salidas de las oficinas, franqueadas por ceniceros rebosantes; los asientos del metro, con el tapiz rajado; cualquier pared, pintarrajeada por grafiteros; el vocabulario, soez y bajuno.

A mí todo esto me deprime. Revela desprecio por las cosas comunes. También incontenida violencia y falta de respeto. Altanería propia de quien no sabe casi nada, pero va por el mundo ‘pisando fuerte’. Ignorancia. Estupidez. Incapacidad para dar a la vida un sentido noble.

Al contrario de lo que dijo Wert, el ex ministro de Educación, no se necesitan más clases de inglés ni de matemáticas. Se necesitan clases prácticas de urbanidad y buenos modales; y para los gamberros, condenas consistentes en labores sociales.

Contraposición al modo heraclíteo

Elemento ①

Texto en la portada de Granma, que no es un diario cualquiera sino el ‘órgano oficial del comité central del Partido Comunista de Cuba’. Fecha: sábado, 15 de agosto de 2015.

«Cuba se siente orgullosa de su ejecutoria en la garantía del ejercicio pleno de los derechos humanos».

Elemento ②

Tuit de El Nuevo Herald, ‘el mejor diario en español —según se autoproclama— de los Estados Unidos’. Fecha: jueves, 10 de diciembre de 2015, Día internacional de los Derechos Humanos.

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Chola, ahora, en la refacción

En Venezuela hay dos grupos de periódicos: los que se atreven a informar sobre la situación real del país, que son muy pocos, y los que están en Babia e informan sobre lo que allí sucede. Ambos sufren censura y restricciones de papel: tanto monta…

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 Últimas Noticias pertenece al grupo chavista o maduresco de las flores en el campo —en vez de «colas para comprar mantequilla»— y del por qué no vamos a cazar mariposas —en vez de «nuevo asesinato en Táchira»—. Chola —o prisa—, dice el titular, en la refacción —o reforma, arreglo de edificios— del Barrio Tricolor de Ciudad Guyana. Seguramente: Maduro sabe lo que hace antes de las elecciones del 6 de diciembre.

(Facebook, 22 / noviembre / 2015)

Constitución, 37 años

Hoy es el día de la Constitución española, un símbolo nacional que se encuentra entre los que no gustan a los responsables del sistema educativo vasco —lo dijeron esta semana—, porque es mejor celebrar el aniversario del nacimiento de Sabino Arana… seguramente.

Más por curiosidad que por importunar, se me ocurren sólo un par de preguntitas: ese sistema educativo, ¿sigue dependiendo de los impuestos de todos los ciudadanos o sólo de los vascos?; y otra, derivada de la anterior: ¿acaso unos funcionarios pertenecientes a la administración del Estado en una comunidad autónoma pueden arrogarse el derecho de extirpar de los planes de estudio lo que no conviene a sus muy particulares prejuicios ideológicos?

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Mural de un alumno andaluz ajeno a los prejuicios nacionalistas vascos sobre la Constitución de 1978.

En la imagen adjunta, admire el lector el sencillo mural de un alumno andaluz sobre la Constitución española de 1978. ¿Se lo permitirían a uno vasco? Y, por otra parte, ¿qué se impartirá en algunas comunidades autónomas cuando la asignatura sea ‘Valores Éticos y Constitucionales’?

Educación desnacionalizante

Los escolares vascos no recibirán en clase ninguna información sobre los símbolos nacionales españoles (1), pero sí, por supuesto, sobre los símbolos nacionalistas vascos. Por eso no es casualidad que yo tenga un libro de filosofía en el que hasta las fotos son (todas) vascas. ¡Ni una de Grecia! Las editoriales educativas buscan vender; si para ello deben halagar los oídos de las autoridades políticas de cada comunidad autónoma poniendo por escrito lo que éstas desean propagar, no dudan en hacerlo.

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Tuit de Deia en el que se informa sobre los vetos impuestos a los educadores vascos.

Pero los inquisidores se quedan cortos: para completar el sectarismo, deberían omitir también toda mención a los ríos nacionales, las carreteras nacionales y los museos nacionales.

(1) Informa Deia de lo que el Departamento de Educación del gobierno vasco ha vetado y dice:

«El significado de los símbolos nacionales (el himno, el escudo y la bandera), el derecho a la seguridad, el reto de las nuevas amenazas, la misión de las Fuerzas Armadas y los compromisos que España tiene con los organismos internacionales para la seguridad y la paz» (‘Los escolares vascos no darán en clase los símbolos nacionales‘, crónica de Idoia Alonso, 5 diciembre 2015).

Cuánta desvergüenza hay en evitar que los escolares reciban información sobre las nuevas amenazas a la seguridad mientras, de boquilla, se dice ‘luchar’ contra el yihadismo. ¿Empezando por la escuela? Ya se ve que no. No interesa. Tampoco hablar de nada que suene a español (el himno, el escudo y la bandera), ni del ejército y sus misiones, ni de la paz internacional. Esto es el nacionalismo: depurada hipocresía, censura educativa, omisión de lo que nos une mientras se elogia lo que nos separa… Y una traición a los ciudadanos, a quienes se deja intelectualmente inermes frente a una de las más grandes depravaciones del siglo XXI: el terrorismo.